| El atleta invisible |
Siempre que se trate de correr; nadar; pedalear o remar, sin importar si se lo hace en forma separada o combinada, los principales protagonistas son los atletas tanto los profesionales del alto rendimiento como los deportistas recreativos cuya aspiración es cruzar la meta. Blanco de tantas críticas como aplausos, los organizadores; sponsors y entrenadores forman un trío indispensable para mantener vivo el calendario competitivo, sin ellos, nada sería posible. Sin embargo, también existe un grupo de personas que cumple un poco del rol de cada uno de ellos porque nos ayudan con la logística; colaboran cuando los bolsillos no cuentan con dinero suficiente para los viajes e inscripciones y alientan con el clásico “no aflojés que falta poco” en los momentos que las fuerzas flaquean. En deportes individuales como la natación; el atletismo; el triatlón y el ciclismo, incluso en carreras de aventura, ellos son una suerte de compañero invisible que merece un porcentaje de los éxitos alcanzados.
La técnica; la velocidad y la resistencia son tres factores que no excluyen el aspecto mental, pueden variar según el estado de ánimo. Algo similar sucede con los supermillonarios futbolistas o tenistas que no se adaptan a sus nuevos destinos, ni hablar de los jóvenes triatletas; nadadores; corredores o ciclistas obligados a emigrar sin sus seres queridos como única alternativa para evolucionar en sus respectivas disciplinas. No hay fórmulas mágicas pero, como en la vida, para los deportes individuales no hay nada mejor que entrenar en equipo.
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martes, 2 de diciembre de 2008
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